Opinión

Presencia economica

Presencia economica

El mundo vive ya los primeros días del  año 2012 en medio de signos inequívocos de incertidumbre y confusión respecto del comportamiento monetario-financiero a nivel global, unido a una marcada volatilidad (variación) en los  precios  internacionales de los alimentos, petróleo y otros commodities (materias primas).

 En efecto, a pesar de un relativo entendimiento entre los gobiernos de la Unión Europea (UE) por consolidar una propuesta de salvación del euro (moneda única), nadie niega que ya se ha abierto un compás de espera sobre la consolidación del sistema  monetario-financiero continental, en medio de maniobras especulativas que agregan más nebulosa sobre las perspectivas económicas de la zona euro.

 Estados Unidos, por su parte, saluda el naciente año en medio de serios problemas estructurales que frenan todo proceso de recuperación económica. Una deuda pública que ya supera los 14 billones de dólares, superando ya los tres dígitos en su proporción al valor total de todos los bienes y servicios que produce en un año el aparato productivo estadounidense.

 Países emergentes como China, Brasil e India pasan a desempeñar papeles protagónicos dentro de las actuales relaciones económicas internacionales. China se ha posicionado ya como la segunda potencia económica mundial, desplazando a Japón, país que durante los últimos 42 años escoltaba a EE.UU. dentro del mapa económico global. India avanza en su desarrollo científico-técnico.

 Brasil, coloso de la región latinoamericana y caribeña, emerge como una economía que logra ascender dentro de la escalera hegemónica mundial, dejando atrás a la decaída Gran Bretaña y aproximándose rápidamente al selecto club de los cinco grandes de la economía global.

 Y mientras se aprecian los mencionados cambios dentro del ajedrez económico internacional el globo terráqueo ya concentra una población que supera los 7 billones de personas, a la vez que alrededor de mil millones de seres humanos localizados en países subdesarrollados padecen los rigores del hambre, debido a la carencia de acceso a los alimentos.

 Las especulación financiera en los mercados de futuros han convertido a los alimentos, petróleo y otras materias primas en activos bursátiles, despojándolos de su condición de bienes necesarios para la supervivencia humana.

Los inversores internacionales y las entidades bancarias manipulan el comportamiento de los precios para dar paso al lucro desmedido, sin tomar en cuenta el daño que se genera en los estómagos de millones y millones de personas que malviven en África, Asia y América Latina y el Caribe.

Los  precios de los cereales, por ejemplo, se han incrementado en más del 36 por ciento durante el último año; los productos lácteos registran alzas sostenidas en las cotizaciones internacionales. El petróleo parece situarse ya por encima de los 100 dólares el barril, constituyendo un duro golpe para el presupuesto de las economías importadoras del crudo.

Al llegar a este punto una verdad se impone: el año 2012 se torna muy difícil para las economías subdesarrolladas, aunque los mayores tormentos productivos, comercial y financiero podrían registrarse en el mundo desarrollado. Hay que seguir de cerca el desempeño de la economía mundial para que los hechos no nos sorprendan.

El Nacional

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