Opinión

Presencia económica

Presencia económica

Daniel Guerrero 

Atrapado y sin salida
No es fácil para un país subdesarrollado alcanzar una tasa de crecimiento económico anual superior al 5 por ciento durante unos 20 años consecutivos y que ésta a la vez se traduzca en una fuente de reducción de la pobreza, la desigualdad social y el fortalecimiento institucional del Estado.

Alejandro Foxley, reconocido economista chileno, sostiene en su libro “La trampa del ingreso medio” (2012) que la historia contemporánea de las economías latinoamericanas (y caribeñas, dg) se caracteriza por una discontinuidad en su desarrollo, registrándose años buenos, seguidos de recesión económica, alto desempleo, crisis sociales y debilitamiento de las instituciones.

Una economía cae en la trampa del ingreso medio cuando logra registrar un ingreso por persona (per cápita) por encima de una escala establecida por algunos organismos internacionales, tales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Que un país ascienda a uno de los escalones medios de la escalera del crecimiento económico no suele ser complicado. Lo difícil es superar el nivel medio-alto. Eso es lo que significa caer en la trampa del ingreso medio.

Si un país desea avanzar en la escala de desarrollo económico (que implica no sólo aumentar su ritmo de crecimiento, sino reducir sus niveles de pobreza, exclusión y desigualdad social) deberá hacer énfasis en la construcción de una buena base infraestructural para fortalecer sus capacidades productivas, pasando por el filtro de la capacitación del capital humano.

El capital humano hace referencia el conjunto de habilidades y capacidades de los trabajadores, al decir del economista norteamericano Theodore Schultz (1902-1998), quien fue galardonado con el Premio Nobel de Economía 1979.

Pero también se hará necesario fortalecer la formación educativa a todos los niveles de la población. Es decir, desde primaria y la segundaria (pasando por los estudios técnicos) hasta el nivel universitario, continuando también con los estudios de postgrado.

En lo concerniente a la capacitación de la fuerza laboral se requerirá una mayor incorporación de los avances en las aplicaciones tecnológicas y en las investigaciones para el desarrollo (I+D) con el objetivo de impulsar la diversificación productiva para alcanzar una mayor inserción dentro de los flujos comerciales internacionales.

La Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (CEPAL) reprodujo en una ocasión un comentario elaborado por un analista de la agencia noticiosa china Xinhua donde se sostenía que “es indispensable mejorar la conexión entre la educación y la producción, pues la primera no sólo es un elemento esencial para formar a los ciudadanos del futuro, sino que también es un motor del crecimiento económico”.

Un país de ingreso medio podría verse expuesto a un rezago o atraso en la mejoría de los indicadores de la calidad de vida de la población, construyéndose un escenario institucional donde esa situación podría acomodarse a la rutina del tiempo, sin lograr alcanzar los cambios económicos, políticos y sociales requeridos por el conjunto de la sociedad.

Porque al llegar a este punto una advertencia se impone: En un país de ingreso medio podría generarse una situación en que el ritmo de crecimiento económico y su impacto en el desarrollo social no marchen de manera armonizada.

El Nacional

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