Opinión

Presencia económica

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Visión regional

¿Cómo aunar voluntades para auspiciar cambios significativos en la esfera monetario-financiera  de la región latinoamericana y caribeña?

La actual crisis económica mundial pone al descubierto las fisuras del añejo andamiaje monetario-financiero internacional.

Las periódicas crisis financieras y bancarias han venido asomando paulatinamente a la palestra mundial. En los años 80 Latinoamérica y el Caribe dio la nota con la crisis de la deuda externa. Fue el tiempo de la llamada década perdida.                     

Se recuerda también que hace 15 años el sistema monetario europeo se tambaleó, lo que aceleró la puesta en circulación del euro (moneda única europea), a los fines de evitar las sucesivas devaluaciones de las respectivas monedas de cada país miembro de la Unión. 

Durante la última década del pasado siglo diferentes puntos de la economía mundial registraron sacudidas en sus bases monetario-financieras, entre los cuales destacaron las crisis de México (1994-1995); Asia (1997-1998); Rusia (1998); Brasil (1999) y Turquía (2000).

No es por casualidad, pues, que se hable ya impostergables revisiones críticas a las estructuras y funciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) e incluso de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En los foros internacionales se acentúan los debates en torno a la creación de nuevos organismos financieros internacionales que regulen la salida de capitales, inversores y ahorradores, con el propósito de evitar que las crisis se propaguen por todo el mundo. Eso luce tan interesante como oportuno.

Así las cosas la región latinoamericana y caribeña debe fortalecer los esquemas de integración y crear mecanismos acompañados de prácticas o sistemas de pagos ya con una nueva moneda regional o con monedas nacionales, al estilo de la experiencia de Brasil y Argentina.

Parece llegado el momento de que una buena parte de las reservas internacionales del área pasen a ser depositadas en una instancia monetario-financiera central que se encuentre articulada con los respectivos Bancos Centrales de las economías miembros.

El monto de las reservas de divisas está calculado en dólares, la principal moneda de reserva internacional, si bien pueden estar constituidas también por otras monedas. Las reservas mundiales de divisas están repartidas de la siguiente manera: dos terceras partes en dólares, un cuarto en euros y el resto en otras divisas.

Es bueno saber que Latinoamericana y el Caribe está profundizando los esfuerzos conjuntos para configurar una arquitectura monetario-financiera que responda genuinamente a sus intereses económicos regionales.

guerrerodanielus@yahoo.com

El Nacional

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