Opinión

Presencia económica

Presencia económica

Daniel Guerrero

Espejo comercial
Los lazos comerciales internos de América Latina y Caribe son mucho menos estrechos que los de otras regiones fuertemente integradas en redes productivas, como por ejemplo, Asia, donde la región Asia-Pacífico se ha convertido en el espejo económico del resto del mundo.
En efecto, el intercambio comercial entre los países de la región que va desde el sur del río Bravo hasta la Patagonia se mantiene estancado, para no decir en retroceso, pues durante años no ha logrado superar sus niveles históricos. Así lo afirma la CEPAL: «El comercio intrarregional sigue siendo muy bajo en comparación con los estándares internacionales, representando solo el 17% de las exportaciones totales de la región».

Ocurre que China ha diseñado una estrategia de política comercial donde se ha transformado en el motor integrador de la región Asía-Pacífico estableciendo mecanismos de cadenas de valor en los procesos productivos entre países de la región, consolidando vínculos comerciales y financieros en esa estratégica zona del globo terráqueo.

Datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dan cuenta de que durante el período 2010-2015 la región latinoamericana y caribeña llegó a registrar una caída en sus niveles de exportación al resto del mundo, viéndose afectada su capacidad de captación de divisas en un 1,5 por ciento, equivalente a 14 mil millones de dólares, perdiendo de esa manera capacidad competitiva frente al resto del mundo.

Téngase en cuenta que al 2016 la región del globo terráqueo que registró un mayor nivel de intercambio comercial e integración económica entre sus países es la Unión Europea (UE) con un notorio 62 por ciento, seguido por la región asiática con un 43 por ciento de las exportaciones intrarregionales, mientras que América Latina y el Caribe acumuló un tímido 15 por ciento, porcentaje que se sitúa por debajo de sus niveles históricos.

Con sobrada razón la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) hace un llamado a los actores comerciales (tanto públicos como privados) “para revigorizar la integración y el comercio con los socios al interior de la región”, pues esa política económica “es mucho mejor, pues integra a las pymes en las cadenas de valor y exportación”.

Más transacciones comerciales y reforzamiento de las actividades productivas entre los países de la región serviría para avanzar en el fortalecimiento de los lazos tecnológicos necesarios para avanzar en el proceso global de integración,
La economía regional está sembrada de pequeñas y medianas empresas (Pymes) que aportan la mayor parte de los bienes y servicios que integran el valor del Producto Interno Bruto (PIB) por lo que se requiere impulsar toda una estrategia de consolidación productiva que pase por la lógica de la transferencia tecnológica para avanzar en el aporte de valor agregado en la creación de más bienes y servicios.

Definitivamente, el principal polo del dinamismo comercial internacional se encuentra localizado dentro del continente asiático, donde China pasa a desempeñar un lugar protagónico desplazando a Estados Unidos y la Unión Europea como eje central del crecimiento económico global.

Nunca será suficiente apostar al reforzamiento del comercio intrarregional. La región Asia-Pacífico lo sabe muy bien.

El Nacional

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