Opinión

Presencia económica

Presencia económica

Desde los predios de la Unión Europea (UE) se proyectan turbulencias financieras sobre la economía internacional, a la vez que en los países subdesarrollados (especialmente en la región latinoamericana y caribeña) se suman iniciativas tendentes a reducir el impacto de una desaceleración del crecimiento económico europeo.

El nerviosismo y la incertidumbre en torno a la inestabilidad monetario-financiera en la eurozona han convocado al Foro Económico Mundial, el cual se reúne en Davos, Suiza. 

El foro de Davos reúne a más de 2 mil 600 personas representantes de los grupos e instituciones integrantes de los centros de poder económico internacional, entre ellos  unos 40 jefes de Estado, 18 gobernadores de poderosos bancos centrales de las economías más desarrolladas del mundo.

Ahora los ojos de la comunidad financiera internacional están puestos sobre el territorio económico europeo al considerar la crisis del euro como la mayor amenaza que atormentada al mundo. El euro entró en circulación en 2002 sustituyendo a las antiguas monedas nacionales de los países que ahora lo usan.

A una década de su existencia, la moneda única europea se debate en medio de serias turbulencias financieras que amenazan su perdurabilidad. Las economías más estables y crecientes de la Europa Unida ven con recelo y hasta aversión los recurrentes desembolsos  de grandes sumas de dinero  para ser  destinadas a socorrer a países comunitarios que, como Grecia, Portugal, España, registran serios  desequilibrios presupuestales.

Las economías más estables y crecientes de la Europa Unida ven con recelo y hasta aversión los recurrentes desembolsos  de grandes sumas de dinero  para ser  destinadas a socorrer los tormentos financieros de países de la eurozona que se encuentran al borde de la quiebra  debido a un alto nivel de endeudamiento público que coloca sus cuentas nacionales bajo la sombra de los números rojos.

 Pero esa preocupación por la posible ruptura del sistema monetario-financiero de la Unión Europea no sólo preocupa a las economías desarrolladas, sino que en los países subdesarrollados, especialmente en la región latinoamericana y caribeña, hay razones suficientes para evidenciar temores ante la posibilidad real de que sobrevenga una recesión en la UE.

 Así, nuestra región podría ser impactada por la profundización de la crisis monetario-financiera europea debido  a la importante presencia de filiales bancarias europeas establecidas en países  sudamericanos.

 La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sostiene que un contagio de la crisis del euro podría registrarse a través de las transacciones crediticias y comerciales  con países de la eurozona. 

Ocurre que las filiales de bancos de la eurozona mantienen una cuarta parte de los activos bancarios de los países latinoamericanos, y muchos de esos bancos están adoptando políticas de crédito más conservadoras para reforzar sus balances.

No se trata de una visión fatalista acerca del desempeño de la economía mundial, pero hay razones para que la  región latinoamericana y caribeña siga muy de cerca la marcha del proceso monetario-financiero en la Unión Europea.

El Nacional

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