Calificación de Riesgos
¿Qué tan creíbles resultan ser las opiniones de las agencias calificadoras de riesgo, sobre todo a partir del estallido de la crisis económica mundial que tuvo su epicentro en territorio económico norteamericano?
¿Es correcto considerar los diagnósticos de esas empresas privadas como palabras de Dios, te alabamos Señor?
De ninguna manera. Incluso con el paso del tiempo se pone en evidencia la vinculación de esas empresas calificadoras de riesgo con poderosos intereses no sólo financieros, sino políticos.
Fernando Enrique Cardoso, reconocido economista latinoamericano y ex presidente de Brasil, llegó a expresar: Las agencias calificadoras de riesgo adoptan criterios cuestionables para evaluar los fundamentos de las economías latinoamericana y muchas veces son ineptas para ir más allá del corto plazo.
Las agencias calificadoras de riesgo país son empresas privadas dedicadas a la evaluación de un país desde el punto de vista político, económico y social.
Esas firmas suelen ser contratadas por los gobiernos de los Estados o por unidades empresariales privadas interesadas en emitir y colocar títulos de valores en los mercados internacionales de capitales.
Podría tratarse de un marcado interés de la entidad que solicita los servicios de esas empresas privadas calificadoras de riesgo país de disponer de un instrumento de trabajo que contribuya a la toma de decisiones de inversión.
Se dice que toda empresa calificadora de riesgos -pensemos en Moody´s, Standard and Poor´s (S&P) y Duff and Phelps (D&P), entre otras- debería respetar determinados principios para obtener credibilidad.
La agencia calificadora de riesgos debería apoyarse en las siguientes reglas del juego: a) Debe ser independiente, b) Viable y solvente desde el punto de vista financiero y c) Actuar con transparencia en su metodología y en las fuentes de información, pero en la práctica muchas de las empresas calificadoras de riesgo se dejan influenciar por intereses particulares.
El Sistema Económico Latinoamericano (SELA), organismo regional de coordinación integracionista, sostiene que se ha evidenciado la aparición de un nuevo actor, a veces con más poder de decisión efectivo que los gobiernos y las instituciones financieras internacionales. Nos referimos a las agencia calificadoras de riesgos.
Pero ese poder de credibilidad que se suele atribuir a la llamadas agencias calificadoras de riesgos ha quedado maltrecho por la falta de previsión para adelantarse al colapso de importantes entidades financieras, tales como el IndyMac Bank; Merrill Lynch, Goldman Sachs, State Street y Northern Trust Corp., entre otras.
Todavía el desprestigio que rodeo a las agencias calificadoras de riesgos tras la falta de criterios metodológicos para avizorar el estallido de la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos y el crack de los préstamos hipotecarios con serias dificultades para ser honrados por sus respectivos deudores.

