¿Apuros económicos?
La economista búlgara Kristalina Georgieva acaba de asumir funciones como nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), desandando un poco los pasos recorridos por su predecesora, la francesa Christine Lagarde, quien ya se encuentra desempeñando el cargo como presidenta del influyente Banco Central Europeo (BCE).
El ascenso de la Georgieva a la cúspide gerencial del FMI se produce en un contexto muy delicado de la economía global donde el enlentecimiento de las actividades productivas, comerciales y financieras se hace más notorio en la medida en que va quedando atrás el año 2019.
¿Cómo ignorar el impacto de los conflictos comerciales Estados Unidos-China y su proyección sobre el conjunto de la economía mundial? ¿Y qué decir del desempeño de las cadenas de valor dentro del desempeño productivo global? ¿Sería correcto pretender desconocer las consecuencias que sobre los precios de las materias primas generan los hechos geopolíticos que se producen en diversas regiones del globo terráqueo?
Ya se reconoce que el presente año cerrará con un lento crecimiento económico que afectará por lo menos al 90 por ciento de los países del mundo. Un estudio preliminar elaborado por el FMI calcula que para el 2020 la economía mundial podría sufrir pérdidas ascendentes a unos 700 mil millones de dólares, cifra que sería equivalente al 0,8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.
En su primera comparecencia como nueva directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, expresó: ”En parte debido a las tensiones comerciales, la actividad manufacturera mundial y la inversión se han debilitado sustancialmente. Existe un grave riesgo de que los servicios y el consumo pronto puedan ser afectados”.
El FMI ha demandado ya a las economías desarrolladas un mayor nivel de gasto público para dinamizar la esfera de la economía real. Ese llamado a la implementación de una política económica más expansiva que la adoptada por la Unión Europea durante la Gran Recesión (2008-2009) podría desatar puntos de vista encontrados entre países industrializados.
Y en medio del citado panorama económico global se debe apreciar la influencia de las cadenas globales de valor (CGV) dentro del ritmo de crecimiento productivo, comercial y financiero. Téngase presente que éstas expresan “el conjunto de actividades necesarias para la producción de un bien o servicio, que se llevan a cabo en distintas localidades geográficas (regiones, países, etc.)”.
Está comprobado que las CGV han incidido en los últimos 30 años en el aumento del crecimiento mundial con su correspondiente alza en el volumen y calidad de la fuerza laboral, acompañando también la relativa reducción de la pobreza a escala planetaria.
Los países emergentes (que expresan el mayor grado de desarrollo económico de los países subdesarrollados) han logrado un mayor grado de inserción dentro de la economía mundial a través de las citadas CGV.
Importa saber que alrededor del 50 por ciento del comercio mundial se conecta con las mencionadas cadenas de valor mundiales, lo que significa que los conflictos comerciales que afectan el buen desempeño de la economía mundial podrían impactar adversamente sobre el conjunto de la economía global.

