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Presencia económica

Presencia económica

Daniel Guerrero

¿Conflictos globales?
América Latina y el Caribe se encuentran en medio de ese escenario económico conflictivo entre Estados Unidos y China, el cual debe ser aprovechado por la región para consolidar una mayor inversión de sus actividades productivas, comerciales y financieras dentro de las cadenas globales de valor.

En efecto, el mundo vive una recomposición de los principales actores productivos, comerciales y financieros tras la obsolescencia e inoperancia del orden económico mundial surgido al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Durante la última década del pasado siglo el contenido de la literatura económica estaba impregnado del uso recurrente del término globalización económica para buscar una explicación a la notoria fase de internacionalización de la producción y los capitales.

La globalización se expresa a través de la expansión de las empresas transnacionales dentro de las relaciones económicas internacionales como los sujetos más activos de las mismas, acompañado de movimientos de desregulación financiera y autoexclusión del Estado en las determinaciones económicas.

¿Cómo se definía a la globalización económica? En abril del 2000 el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un interesante trabajo titulado “La globalización: ¿Amenaza u oportunidad?”.

En el citado escrito el FMI sostuvo lo siguiente: “La «globalización» económica es un proceso histórico, el resultado de la innovación humana y el progreso tecnológico. Se refiere a la creciente integración de las economías de todo el mundo, especialmente a través del comercio y los flujos financieros”.

Durante el período 1990-2000 el seguimiento al fenómeno de la globalización por parte de los organismos internacionales integrantes del orden económico mundial surgido de la postguerra, tales como el FMI, el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), se tradujo en la aplicación de políticas públicas de corte neoliberal que implicaron el culto a las fuerzas del mercado y al achicamiento del Estado en la distribución de la riqueza material creada por la sociedad.

Dentro de la valoración del fenómeno económico globalizador suele invocarse mucho unas pretendidas bondades sobre una integración “cada vez mayor del comercio mundial y los mercados financieros”.

La pérdida de espacio económico por parte de Estados Unidos dentro del escenario productivo, comercial y financiero global (aunque pretende frenarla a través del recurso político-militar) frente a la fortaleza de una China que ha vuelto a ocupar un dinámico espacio como motor de la economía mundial, coloca al mundo, y en especial a la región latinoamericana y caribeña, en medio de un nuevo escenario conflictivo que hace recordar los álgidos tiempos de la Guerra Fría (1946-1989).

Pero la época de la pasada guerra fría, dotada de un contenido con alta carga político-ideológica, no debe ser confundida con la actual coyuntura de enfrentamiento geoeconómico, aunque ambos fenómenos formen parte de un mismo proceso: las contradicciones económico-políticas entre potenciales mundiales.

La búsqueda del control de los flujos comerciales y financieros a escala planetaria constituye una manifestación contemporánea del fenómeno globalizador y dentro de ese escenario está presente la región latinoamericana y caribeña.

El Nacional

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