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Presencia económica

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Daniel Guerrero

Cooperando

El fuego bélico de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) apenas se apagaba cuando la comunidad internacional consideró pertinente la aprobación de mecanismos públicos que se tradujera en la Aguda Oficial para el Desarrollo (AOD).

El fin de esa decisión era favorecer el acceso de los países en vía de desarrollo a facilidades crediticias y aplicación de nuevos instrumentos de colaboración entre los Estados Industrializados y el mundo subdesarrollado.

Mediante Resolución 2626 (XXV) de 1970 la Asamblea General de las Naciones Unidas se aprobó la adopción de la AOD, la cual puede ser definida como “el conjunto de recursos y capacidades que se ponen a disposición de los países en vías de desarrollo, con el fin de facilitar e impulsar su progreso económico y social, y para contribuir a la erradicación de la pobreza en el mundo, en todas sus manifestaciones”.

Existe un conjunto términos que, aunque se encuentran interconectados, no pueden ni deben considerarse como sinónimos, tales como cooperación, cooperación para el desarrollo, ayuda para el desarrollo, ayuda humanitaria y cooperación internacional. Son términos que se confunden, por lo que se hace necesario establecer diferencias y similitudes.

El término cooperar deriva de la expresión latina compuesta por el prefijo «con» de «cum» cooperación y «operari» que significa obrar. Una breve definición del concepto cooperar se refiere a una acción o hacer algo para que junto a la acción entre varias personas, instituciones o Estados tendente a la consecución de resultados propuestas.

En la literatura económica internacional también se emplea la palabra “ayuda”. Téngase en cuenta que las relaciones internacionales son una disciplina académica que ha respondido a la creación de un entorno político, económico y jurídico internacional en las últimas décadas.

El término se vincula directamente con la disposición de auxiliar o socorrer y se refiere a personas o países que demandan un apoyo estratégico para la consecución de metas específicas.

Naturalmente, la palabra sugiere la idea de debilidad, de búsqueda de conmiseración, lo cual ha de ser descartada en la esfera de las relaciones internacionales, pues en este plano la ayuda debe identificarse con la disposición de brindar a países facilidades para la obtención de fines concretos.

La primera universidad centrada específicamente en las relaciones internacionales data del 1927 cuando se fundó en Ginebra, Suiza, el Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales, el cual está asociado a la formación de recursos humanos en la esfera de la diplomacia.

Si la ayuda no conlleva cooperación, como así parece indicar su concepto, no puede incluirse entre sus objetivos para impulsar el desarrollo.

La ayuda debe entenderse como un tipo de actividad de raíz asistencial, de manera que pueda servir como antecedente de la cooperación, pero nunca como verdadera cooperación para el desarrollo, por más que estén ciertamente extendidas las denominaciones de ayuda humanitaria.

En realidad, la confusión en torno a los términos cooperación y ayuda ha venido derivada de la propia historia del proceso., pues en ocasiones aparecía un donante con algo que ofrecer y sin dudas sobre los términos en los que tenía que hacerlo.

 

Por: Daniel Guerrero
guerrerodanielus@yahoo.com

El Nacional

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