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Presencia económica

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Daniel Guerrero 

Oro y crisis
En tiempo de vientos huracanados que hacen tambalear el desplazamiento cotidiano del barco económico mundial resurgen los temores e inseguridades entre los inversores internacionales. Para resguardarse del mal tiempo monetario-financiero inversores suelen buscar refugio en un noble metal que ha cautivado la vocación de la ambición humana: el oro.

Los ojos de los inversores están puestos en el oro. Al oro le adornan muchas propiedades que lo hacen el metal más codiciado en la historia de la humanidad. En efecto, ese metal no pierde brillo, es fácil de trabajar, de adoptar la forma que se desea y siempre se presenta bajo su brillante color amarillo.

Se estima que desde los primeros años de la humanidad hasta el 2019 la extracción de oro por el trabajo del ser humano ha sido superior a las 160 mil toneladas. Científicos afirman que en todo el globo terráqueo las reservas de este cotizado metal no superan las 80 mil toneladas.

Datos aportados por el Servicio Geológico de Estados Unidos revelan que la reserva de oro localizada en el subsuelo del planeta ronda las 50 mil toneladas, habiéndose extraído a la fecha unas 190 mil toneladas del áureo metal.

En tiempo de crisis económica se acrecienta el interés de los inversores internacionales y de los aventureros vestidos de empresarios por localizar puntos de negocios en minas de oro, lo que debe obligar a los gobiernos de los países subdesarrollados (incluyendo al de la República Dominicana) a ser cautos en las concesiones mineras.

El oro está llamado a desempeñar un papel más dinámico dentro de las transacciones monetario-financieras internacionales, por lo que no hay que descartar la posibilidad de que el metal continúe siendo un activo monetario clave.

Los que criticaban toda participación del Estado en la regulación económica son los que al cierre del año 2020 correr presurosos para tocar la puerta del Gobierno con el propósito de obtener el apoyo de las instituciones financieras y bancarias para reducir el impacto adverso de las crisis económicas.

Un economista acucioso debería tomar en cuenta los efectos más remotos de cualquier acto o política y no sólo sus consecuencias inmediatas. Palabras de Keynes: “Las ideas de los economistas y de los filósofos son más poderosas de lo que se suele creer, tanto cuando son correctas como cuando son erróneas”.

Por eso, en estos tiempos de crisis económica mundial se hace necesario un discurso que auspicie la adopción de políticas públicas donde la iniciativa del mercado se conjugue con la acción efectiva del Estado en la búsqueda de soluciones que propendan al mejoramiento de la calidad de vida de la población.

Pero ninguna crisis económica ha estado presente por los siglos de los siglos. Será superada con el paso del tiempo, pero hay que cuidarse de las ilusiones y deseos. La realidad indica que todavía faltan fuertes coletazos a la economía real. Hay que actuar con prudencia, conciencia y paciencia.

Ahora, al cierre del año 2020 la propagación de la pandemia del Covid-19 ha generado una crisis económica llamada a impactar en el conjunto de las actividades productivas, comerciales y financieras.

Por. Daniel Guerrero
el.nacional@codetel.net.do

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