El año 2013 no sólo será marcado por los actos conmemorativos del bicentenario del natalicio del patricio Juan Pablo Duarte, sino por el recuerdo de una crisis económica que empobreció al pueblo dominicano y lo condenó a enormes costos financieros que todavía presionan dolorosamente sobre las finanzas públicas.
De Jorge Santayana (1863-1952), filósofo y pensador español, se ha heredado una frase cargada de reflexión y objetividad: Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo. Esas palabras se encuentran en el primer libro de su voluminosa obra La vida de la razón o fases del progreso humano (1906).
Los dominicanos debemos cuidarnos de las manipulaciones mediáticas y politiqueras que pretenden borrar de la conciencia histórica nacional hechos económicos tan catastróficos que todavía hoy, transcurridos ya una década de su producción, presionan sobre el desempeño de las cuentas nacionales.
El llamado déficit cuasi fiscal del Banco Central generado tras la crisis bancaria del 2002-2003 y la desenfrenada política de salvataje bancario aplicada por el gobierno de Hipólito Mejía llevó casi a la quiebra al Banco Central, obligando a su capitalización anual . siendo asumido desde el 2007 por el Gobierno Central vía el Presupuesto Público con el propósito de poder enfrentar .el pago de tan gravosa carga financiera que durante una década ha representado más de
La ley de Capitalización del Banco Central, aprobada en julio de 2007 consignó partidas presupuestales para socorrer al Banco Central del desastre gestado durante la era de José Lois Malkún. Para ese año se estableció que las mismas sumaban alrededor de 10 mil millones de dólares , equivalente a unos 320 millones de pesos, pero que al cierre del 2012 totalizaría cerca de 400 mil millones de pesos, al tipo de cambio actual.
Por otro lado, ¿cómo olvidar la catastrófica devaluación del peso dominicano dispuesta a finales del 2002 por el gobierno de entonces, cuando procedió a deslizar la prima del dólar de 16 a 20 pesos por un dólar? Pero lo que vino después fue la debacle total: la moneda nacional cayó por una pendiente resbaladiza llegando a cotizarse a 60 pesos por un dólar, disparándose los precios de todos los bienes y servicios a niveles insostenibles y arrastrando a la quiebra a centenares de empresas privadas.
Hay que seguir apostando a la estabilidad en el tipo de cambio y en el fortalecimiento de la moneda nacional. Los economistas que se inclinan por la devaluación del peso dominicano tienen mala memoria histórica.
Durante los gobiernos del presidente Leonel Fernández la economía nacional creció de manera impresionante, acompañado de una relativa estabilidad macroeconómica en medio de un entorno económico internacional signado por fuertes turbulencias monetario-financieras.
Es mucho lo que hay que analizar sobre las consecuencias devastadoras de la gran crisis bancaria del 2002-2003 generada durante el gobierno de Hipólito Mejía, pues muchos de sus efectos todavía presionan a las finanzas públicas y gravitan sobre el incremento del déficit fiscal heredado por el gobierno del presidente Danilo Medina.
Se hace necesario dedicar durante el 2013 varias jornadas científico-técnicas y de divulgación popular a lo que representó para la población y los agentes económicos la crisis económica desatada durante el período 2002-2003. ¿Una década no es nada?

