Opinión

Presencia económica

Presencia económica

Los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) siempre acostumbran llevar en sus portafolios de trabajo documentos que contienen medidas monetarias y fiscales contractivas, donde priman los recortes del gasto público y la reducción del crédito a los sectores productivos.

Al parecer la Unión Europea (UE) marcha hacia una nueva fase recesiva en sus actividades productivas, comerciales y financieras, a la vez que el FMI orienta al Banco Central Europeo (BCE) y a los funcionarios de la Comisión Europea para que profundicen la denominada “consolidación fiscal”, que en la práctica conlleva a una fuerte austeridad financiera.

Dice el FMI que la economía europea se debe conducir con los frenos activados, siendo los requerimientos de la consolidación fiscal y la escasez, casi evaporación, del crédito al sector productivo los pedales apretados mientras se proclama querer avanzar. Porque resulta altamente explosivo para toda economía  en víspera de  recesión adoptar políticas fiscales y monetarias contractivas.

¿Cómo olvidar los costosos errores (?) en los que incurrió el FMI durante la histórica crisis económica del Asia Oriental (1997) que estremeció todo el modelo económico adoptado en Tailandia, Singapur, Taiwán, Indonesia y otros  países de la región? 

Se aplicaron medidas contractivas en exceso que, en vísperas de una recesión, sólo sirvieron para ahondar la proyección de la crisis asiática. Fue un grave error técnico    la aplicación mecánica de tales medidas. Joseph Stiglitz, Premio Nóbel de Economía, se manifestó contra  la reducción del gasto público en vísperas de una recesión. Pero catorce años después de la experiencia asiática, el FMI insiste en sus rígidas políticas contractivas.

Por los predios de la UE se estuvo aplicando durante todo el 2011 un ambicioso programa de “consolidación fiscal”, el cual se ha expresado en una rigurosa  austeridad presupuestal, generando serias convulsiones políticas y sociales en los países de la eurozona.

  Por otro lado, Estados Unidos sigue apostando  a la política del estímulo fiscal y del uso del gasto público como uno de los instrumentos de dinamización de la economía.  Recordemos a Christina D. Romer, quien fuera  presidenta del Consejo de Asesores Económicos de la Administración Obama durante el 2010. Ella se  había opuesto a la aplicación de políticas fiscales contractivas  en tiempo de recesión. 

Resulta obvio que entre los diseñadores de políticas monetarias y fiscales en la Unión Europea y  Estados Unidos existen puntos de vista encontrados: los europeos están aplicando la llamada consolidación fiscal de manera radical, lo que implica reducción del gasto público, mientras que los estadounidenses siguen apostando a la incidencia del Estado en la dinamización de la economía. El gasto público han gravitado positivamente en el desempeño financiero de Estados Unidos durante el 2011.

El FMI sigue influyendo en el diseño de políticas públicas contractivas que generan drásticos recortes en el gasto público, afectando los programas sociales y las inversiones en la esfera productiva.

El Nacional

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