Opinión

Presencia economica

Presencia economica

Ningún país latinoamericano y caribeño, así sea el gigante Brasil con sus 2,3 billones de dólares de Producto Interno Bruto (PBI), estaría en capacidad de atenuar los efectos de una nueva recesión mundial proyectada para el 2013 si actúa de manera aislada y al margen de los esfuerzos de integración económica regional.

La crisis del endeudamiento público que agobia a la Unión Europea (UE) más las señales inequívocas de ralentización (lentitud) en la marcha de la economía de Estados Unidos preludian un año 2013 difícil para la economía mundial. Recordemos  que Japón acaba de ingresar al club de los países desarrollados que ya se encuentran en recesión y que tanto China como India proyectan un descenso en sus niveles de crecimiento económico. 

En lo que respecta a la región latinoamericana y caribeña conviene destacar el hecho de que su grado de exposición a las turbulencias financieras europeas y a la reducción en la demanda de bienes y servicios de los consumidores asiáticos se hace más notorio en los países sudamericanos (Brasil, Argentina, Perú, Colombia, Chile, Uruguay, entre otros), en tanto que para México, Centroamérica y el Caribe influye más el comportamiento del ciclo económico de Estados Unidos.

De ahí que se haga necesario avanzar en los esfuerzos regionales para impulsar una integración que desborde el ámbito comercial para afianzarse en las esferas política, económica, financiera, productiva y cultural. Pero hay que prestar mucha atención a la atomización o multiplicidad de esfuerzos que se agotan en los numerosos esquemas de integración vigentes en la zona y que crean una situación de estancamiento institucional y operativo, que traduce en duplicidades de esfuerzos  y  falta de coordinación para la adopción de posiciones conjuntas  en la esfera internacional.

¿Se podría afirmar que el horizonte de la integración luce un tanto incierto ante la fragmentación de los procesos de integración y las dificultades que enfrenta  Latinoamérica y el Caribe para avanzar en  la construcción de la cooperación  intrarregional y la consolidación de relaciones con otras regiones del mundo?

Esquemas y mecanismos de integración como el Mercado Común del Sur (MERCOSUR); Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI); Comunidad del Caribe (CARICOM) y el Sistema de la Integración  Centroamericana (SICA), del cual aspira a formar parte la República Dominicana, entre otros, son experiencias positivas  en la ruta hacia el fortalecimiento intrarregional.

La Comisión Económica de América Latina y el Caribe (CEPAL) reconoce y analiza los avances alcanzados en materia comercial, financiera y productiva por los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra  América (ALBA). Se trata de un novedoso  esquema de integración que se fundamenta en la creación de mecanismos que aprovechan las ventajas cooperativas entre las diferentes naciones asociadas para compensar las asimetrías entre esos países.

Y es que se hace necesario construir más integración entre los países latinoamericanos y caribeños. Este año 2013 se traducirá  en un fortalecimiento institucional de la naciente Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) por ser ésta la síntesis más genuina de la voluntad política regional dirigida a consolidar y unificar el proceso integracionista.

Hay que abrazar los principios de solidaridad entre los países latinoamericanos y caribeños para avanzar en el proceso de la integración regional, dejando de lado el criterio utilitarista de la competencia entre las economías para poner el acento en la cooperación y colaboración entre los países de la zona.

El Nacional

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