En mal momento para la economía mundial se desatan fuerzas destructoras de la naturaleza sobre la geografía de Japón, ejerciendo presiones sobre las finanzas y las transacciones comerciales internacionales.
La incidencia de Japón dentro de la economía mundial no debe ser minimizada. Es la tercera economía del mundo al aportar el 6,9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Nouriel Roubini, economista norteamericano que alcanzó nombradía cuando pronosticó con exactitud casi cronométrica el estallido de la crisis financiera norteamericana del 2008, no ha vacilado en expresar: Esa catástrofe en Japón es lo peor que nos puede pasar en este momento de la economía estadounidense «.
Téngase en cuenta que al cerrar el 2010 China desplazó a Japón del segundo lugar en la escala de las potencias económicas mundiales. El valor del PBI chino alcanzó los 5,9 billones de dólares, en tanto que la riqueza creada por la producción nipona sumó los 5,5 billones.
Japón es el tercer importador mundial de petróleo, y con una economía que ha sido muy afectada por el sismo y el tsunami las compras del crudo han decrecido, a tal punto que semejante hecho ha generado una reducción coyuntural en el precio del crudo debido al decrecimiento de la demanda mundial.
Desde las primeras horas del sismo y del tsunami (la impresionante penetración del mar sobre territorio nipón) los mercados petroleros internacionales registraron una tendencia cortoplacista a la baja en los precios, toda vez que el país asiático, siendo uno de los principales importadores del crudo, se ha visto forzado a disminuir el consumo energético.
Tanto la producción como el comercio exterior japonés se han visto afectados debido a la destrucción de infraestructuras (puertos, carreteras, fábricas, plantas energéticas ). Eso se traducirá en una afectación a sus importaciones de materias primas hacia ese mercado, hasta tanto el país retome su ritmo de desempeño económico.
Conviene saber que, por ejemplo, entre China y Japón existen fuertes vínculos comerciales, a tal punto que uno de cada cuatro dólares de las importaciones niponas corresponden a bienes y servicios adquiridos en la principal economía emergente, superando ya los 122 mil millones de dólares, cantidad nada despreciable para el saldo favorable de la balanza comercial del gigante asiático.
Para América Latina y el Caribe los trágicos acontecimientos de la naturaleza que han azotado a Japón impactarán en la capacidad exportadora de economías sudamericanas, exportadoras de materias primas hacia el mercado asiático. Brasil y Perú son países que mantienen estrechos vínculos comerciales con el lejano país.
Definitivamente, hay que seguir de cerca el desarrollo de los acontecimientos al interior de la geografía japonesa, pues su incidencia sobre el desempeño de las actividades productivas, comerciales y financieras internacionales no debería soslayarse. Las razones resultan obvias.

