Opinión

Presencia económica

<STRONG>Presencia económica<BR></STRONG>

Santa reflexión
Lo que en un principio se manifestó como un problema inmobiliario norteamericano ha pasado a ser una fuente de contagio financiero para el conjunto de la economía mundial.

La crisis económica que agobia al mundo se generó en los países desarrollados, con Estados Unidos como epicentro de las destructoras sacudidas financieras que han llevado a la quiebra a centenares de entidades bancarias diseminadas en todo el globo terráqueo.

 Sin  embargo, de la crisis en la esfera financiera se ha pasado ya al escenario de la esfera productiva, componente esencial de la economía real.

 La caída en picada de la demanda de bienes y servicios ha incidido en la disminución del ritmo del crecimiento económico, lo que se traduce en un aumento en la tasa de desempleo.

 En Estados Unidos de cada 100 ciudadanos en capacidad de trabajar no menos de 8 personas se encuentran sin percibir ingresos, pues han pasado a formar parte de los desempleados.

Pero ya se afirma que la tasa de desempleo podría alcanzar al cierre del 2009 los dos dígitos, es decir, por encima del 10 por ciento.     

 Lo expuesto precedentemente se refiere a la situación en los países ricos, pero ¿qué decir del impacto de la actual crisis económica mundial sobre las economías subdesarrolladas?

 En los países pobres cerca de 1 mil 300 millones de personas deben subsistir contando con tan solo un dólar al día, en tanto que más de 2 mil 800 millones tienen que conformarse con tan sólo dos dólares diarios para “cubrir sus necesidades más perentorias.

Las aguas turbulentas de la actual crisis económica mundial arrastrarán en su paso por el mundo subdesarrollado a  no menos de 200 millones de personas que pasarán a sobrevivir en condiciones de pobreza extrema.

 Allí donde se pierden empleos, crece la pobreza, pues el trabajo es la forma socialmente digna de generar ingresos para acudir al mercado en busca de bienes y servicios.

 Los países subdesarrollados ya están sintiendo los efectos derivados de la disminución de la demanda de materias primas y productos básicos por parte de Estados Unidos,  Europa Unida, Japón y China, para sólo citar grandes economías importadoras.

 El comercio internacional ha sido impactado de manera directa por la caída de la demanda en los mercados del mundo desarrollado. Y si las exportaciones de los países pobres decrecen es lógico deducir que aumentarán las penurias económicas.

 Sí, la economía mundial vive momentos difíciles, pero no apocalípticos. Habrá salida a la actual crisis. El mundo no colapsará. Hay que apostar al optimismo.

El Nacional

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