Opinión

Presencia economica

Presencia economica

El 2011 agotó ya su primer trimestre y el ejercicio fiscal se ha iniciado con fuertes presiones externas que ha obligado a la reducción del gasto público.

En efecto, los conflictos  geopolíticos en los países árabes, especialmente en Libia, han hecho disparar los precios internacionales del petróleo, impactando sobre el presupuesto de 2011, pues el mismo se calculó sobre la base de un barril de crudo calculado en 78 dólares el barril, pero…

Para estos días el barril de petróleo ha llegado a cotizarse por encima de los 112 dólares y en lo que va de año el promedio se ha situado alrededor de los 100 dólares.

El país tendría que buscar unos 800 millones de dólares adicionales para pagar su factura petrolera, pues por cada 10 dólares adicionales al precio originalmente proyectado en el presupuesto se han de sumar 400 millones de dólares. Y como la tendencia apunta a precios por encima de los 100 dólares el barril, entonces la situación podría complicarse durante el presente año.

Es una situación preocupante, aunque no apocalíptica. Semejante impacto podría ser mitigado con flujos de inversión extranjera, remesas familiares, colocación de bonos soberanos, ahorro energético y mayor eficiencia en las recaudaciones fiscales para reducir a su mínima expresión la evasión.

Estamos ante una preocupante realidad que debe convocar al gobierno, al sector privado y a la sociedad en su conjunto a sumar esfuerzos tendentes a reducir el impacto económico-social que ya genera la subida del  precio de los hidrocarburos, a lo que se adiciona al alza en las cotizaciones de los alimentos y materias primas agropecuarias.

 Se están aplicando medidas fiscales y monetarias para mantener la estabilidad macroeconómica en medio de los desafíos geopolíticos –con serias repercusiones económicas mundiales- que  se producen en países árabes y de la zona norte de África, así como ante los problemas de plantas nucleares en Japón, hechos que indudablemente aumentará la demanda de petróleo a mediano plazo.

 Y en tiempo de crisis económica mundial, especialmente en Estados Unidos, país del cual la economía dominicana es altamente dependiente, se hacía necesario aplicar una política fiscal expansiva para estimular  el crecimiento, pero con los aires de recuperación de la economía global se apuesta al recorte del gasto y del endeudamiento.

 Sobre este último aspecto conviene destacar que la situación de la República Dominicana no desborda su capacidad de pago, pues el índice de la proporción entre la deuda pública y el Producto Interno Bruto (PIB) cerró en el 2010 con un 39,8 por ciento, muy por debajo del 47,4 por ciento registrado en el 2004.

 Y es que la  República Dominicana, a pesar de los fuertes choques externos,  se encuentra gozando de una relativa estabilidad macroeconómica que facilita una sustentabilidad de la deuda, situación que envía buenas señales  a los inversores internacionales y a las agencias calificadoras de riesgos. Pero al llegar a este punto una realidad se impone: el confuso panorama que vive la economía mundial ante el alza en los precios del petróleo y la persistente crisis alimentaria obliga a la prudencia y a la racionalidad en el manejo de las políticas económicas.

El Nacional

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