Opinión

Presencia económica

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Por la ruta europea
 Por los predios monetario-financieros de la Unión Europea (UE) persiste el nerviosismo a pesar del salvataje global a las economías comunitarias que se han visto al borde del colapso. Tales son los casos de Grecia, España, Portugal…

El euro (moneda única europea) sigue perdiendo terreno frente al billete verde norteamericano.

 El pasado fin de semana la caída de la divisa mostró una tendencia que podría alimentar el   pánico entre  los inversores internacionales: para adquirir un euro bastaba con pagar apenas 1,24 dólares.

Se recordará que en el 2008 la economía mundial experimentaba los rigores de lo que, en principio, se manifestó como el estallido de una burbuja inmobiliaria al interior de Estados Unidos, fenómeno que llevó a la quiebra a centenares de entidades financieras estadounidenses,  inglesas, europeas, asiáticas.

Cierto es que se ha manifestado la puesta en práctica de un astronómico paquete de  apoyo financiero a las economía en dificultades.

Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) aprobaron desembolsar a mediano y plazo más de 750 mil  millones de euros, equivalente a más de un billón de dólares para pretender estabilizar a la eurozona, aunque conviene tener presente que semejante paso no ataca las causas reales del mal.

Más aún: esas inyecciones coyunturales de  dinero dentro del torrente monetario-financiero de la UE lo que hace es ahondar, a largo plazo, los tormentos del déficit fiscal y gravar más a los contribuyentes comunitarios, pues los niveles de endeudamiento público crecen cada vez más.

Incluso, los ánimos están de capa caída por las bolsas de valores europeas.

 “El euro es una gallina degollada”, se le escuchó decir a un gerente de una entidad financiera francesa. El presidente Nicolas Sarkozy ha sido más concreto: “La zona euro está pasando por la peor crisis desde su creación”.

Lo que sí es innegable es que dentro del Banco Central Europeo (BCE) se viven momentos de incertidumbre, de legítima preocupación ante la posibilidad real de que se produzca un contagio de las turbulencias financieras que ya estremecen a Grecia, España y Portugal.

Se habla, incluso, hasta de excluir a Grecia de la zona euro.  

 ¿Con el anuncio del salvataje financiero a Grecia habrá desaparecido el peligro del riesgo sistémico? Bajo ningún concepto. Para esta semana Grecia deberá disponer de dinero necesario para poder honrar una deuda que ronda los 20 mil millones de dólares.

En la actualidad la deuda total  (externa e interna) de Grecia alcanza  el 123 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB); Bélgica, Francia, Portugal, España, Reino Unido e Irlanda son también países comunitarios que registran en endeudamiento público en preocupante crecimiento.

 Como quiera que sea la notoria caída del euro transmite incertidumbre e inestabilidad dentro de la comunidad financiera internacional.

 Hay que abrir un compás de espera en materia de desembolsos financieros para sofocar las turbulencias financieras que se viven en Grecia.

El Nacional

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