El endeudamiento puede realizarse de dos formas distintas: a través de créditos o empréstitos otorgados por bancos locales, extranjeros o internacionales, y a través de la emisión u oferta pública de instrumentos de deuda, como bonos o pagarés.
Los bonos, que son ofrecidos a los inversionistas, quienes los compran a cambio de que al vencimiento se les devuelva el capital más intereses, son instrumentos de deuda que permite al fisco acceder a financiamiento a través del mercado de valores.
El emisor de un bono soberano es el país que busca financiamiento y puede ser emitido tanto en los mercados locales como en mercados internacionales, dependiendo de los objetivos buscados y del costo asociado a cada emisión. En todo caso, usualmente se llama bono soberano a aquél emitido en los mercados internacionales.
Tanto Estados Unidos, como Japón y países europeos padecen las presiones derivadas de un endeudamiento público acumulado durante años, pero que se acentuó en el 2009 mediante la política de rescate a bancos y empresas en serios problemas financieros durante la Gran Recesión (2008-2009).
Los países industrializados que tienen altos desequilibrios fiscales -que traduce un endeudamiento público- enfrentarán fuertes presiones para refinanciar sus bonos durante el primer semestre del año 2011.
Se trata de serias dificultades para accesar a los recursos financieros necesarios para poder honrar el pago de las obligaciones externas expresadas en los tenedores de bonos soberanos y corporativos (que, aunque privados, cuentan con el aval o garantía estatal).
¿Y a que se deben esas dificultades financieras? A que muchos países europeos precisan afanosamente de refinanciar sus deudas. Se trata de una fuerte competencia por gozar de disponibilidad crediticia para renovar el pago de los bonos. Se habla de 5 billones de dólares para enfrentar esos compromisos financieros durante el 2011.
Estados Unidos y Japón son las economías que se encuentran más agobiadas por los desequilibrios fiscales que presionan sobre sus finanzas públicas. Al finalizar el primer cuatrimestre del año Estados Unidos espera refinanciar bonos soberanos por un valor superior a los 1 mil 500 millones de dólares. Otro tanto corresponderá a Japón.
La deuda bruta del gobierno de EU cerrará este año cerca del 100 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), en tanto que Japón superará ya el 228 por ciento del valor de todos los bienes y servicios que producirá el trabajo nipón. La situación se agravará más a raíz de los trágicos acontecimientos que la naturaleza desató sobre el atribulado país asiático.
Y ya sabemos lo que está ocurriendo entre la Administración Obama y el congreso norteamericano: el debate en torno al ajuste presupuestal y el recorte de gastos para influir en la reducción del endeudamiento público. La deuda pública supera los 14 billones de dólares, lo que se hace insostenible en el tiempo.
En Europa Unida ya son tres los países (Grecia, Irlanda y Portugal) que han precisado de ayuda internacional, cuyas peticiones de auxilio han acontecido, casualmente, con una diferencia media de seis meses. Nada, que asistimos a una profundización del mercado internacional de bonos soberanos.

