Para los países productores y exportadores de petróleo resulta preocupante la tendencia hacia la baja que se registra en los precios internacionales del crudo, pues es lógico comprender que, en principio, ante semejante panorama, sus márgenes de beneficios se reducirán.
Las empresas del sector energético, principalmente las que se relacionan con el negocio de los hidrocarburos, mantienen los dedos cruzados para que el mercado petrolero detenga la caída en los precios del crudo. Y es que a mayores precios, mejores ganancias, pero
La Agencia Internacional de Energía (IAE), que monitorea la economía del petróleo en los países desarrollados, advierte que de retomarse el curso alcista en la cotización del denominado oro negro se podría ralentizar (es decir, disminuir o hacer más lenta) la demanda energética mundial y el ritmo de crecimiento de la economía global. No obstante, todo apunta hacia una reducción sostenida en los precios.
No fue por amor al arte que Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE), expresó su satisfacción por la caída de los precios de las materias primas, especialmente del petróleo, pues semejante declive podría frenar un poco el resurgimiento de la inflación, al tiempo que estimularía la frágil recuperación de la economía mundial.
¿Y qué piensan los especuladores financieros que incursionan en los mercados de futuro mediante la compra y venta del petróleo de papel?
Hay señales inequívocas de que inversores de commodities (materias primas) están saliendo de sus contratos con olor a petróleo, preocupados por los recientes comentarios de Goldman Sachs, importante banco norteamericano, que instan a sus clientes a vender petróleo por que el crudo va a vivir una bajada sustancial».
De modo que si persiste como tendencia la caída de los precios del petróleo y otras materias primas (minerales, productos agrícolas y pecuarios) países subdesarrollados que dependen mucho de esas exportaciones verán reducir sus niveles de ingresos fiscales, afectando sus expectativas de crecimiento económico.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha estado monitoreando la caída en los precios del petróleo y otras la captación de divisas, así como su afectación para aquellas economías de la región que dependen mucho de esas exportaciones para la captación de divisas.
Pero lo que resultaría lesivo para los países productores y exportadores de petróleo (a través de sus empresas energéticas) podría devenir en una bendición para muchas economías subdesarrolladas que, como la dominicana, son importadoras netas del crudo, pues la factura petrolera sería menos gravosa para lo que resta del 2011.
Y es que tanto en la economía como en la vida misma, lo que resulta bueno para determinados unos puede ser muy perjudicial para otros, por lo que se requiere que los gobiernos estén preparados para enfrentar los vaivenes cíclicos de los precios internacionales del petróleo y otras materias primas. Es preciso saber interpretar la bíblica moraleja del tiempo de vacas gordas y la época de vacas flacas.

