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 Primer pueblo afrodescendiente

<P> Primer pueblo afrodescendiente</P>

República Dominicana es el primero de los pueblos afrodescendientes del continente americano.

En la isla Bohío-la Española-Santo Domingo, los africanos y africanas están presentes desde finales del siglo XV.

Carlos Larrazábal Blanco señala que para 1496, cuando se funda la ciudad de Santo Domingo, había esclavos y apunta: «blancos, berberiscos o negros tal vez traídos de contrabando» (Carlos Larrazábal Blanco, La Esclavitud del Negro en Santo Domingo, pág. 12).

Tres testimonios de esta realidad histórica encontramos en el historiador clásico José Antonio Saco, en su obra Historia de la Esclavitud, Pág. 164, que cita la introducción de esclavos africanos antes del 1501.

También, en varias comunicaciones de las autoridades de la Corona Española: tales como el gobernador Frey Nicolás de Ovando y el juez de residencia Alonso Suazo.

Ovando, en 1503, trae las instrucciones de los monarcas españoles de introducir población africana de los nacidos en Europa (Portugal y Sevilla), pero al llegar a la Española encuentra numerosos esclavos levantiscos, es decir, alzados, entonces pide suspender el tráfico hasta el 1505 en que lo reanuda.

Los negros esclavos y esclavas traídos de los existentes en Portugal y el Sur de España son los llamados negros ladinos, es decir, transculturados y son introducidos posteriormente para ayudar a los nativos en las duras faenas de la extracción aurífera, por gestiones fundamentalmente de la Orden Religiosa de los Dominicos.

El juez de residencia Alonso Suazo, por su parte, se acoge a la demanda de esclavos bozales y en grandes cantidades, es decir, los traídos directamente de África. Esta demanda la hacían los padres Jerónimos quienes eran los administradores de la isla a partir de 1516 con el fin de garantizar el éxito del cambio de la economía del oro por la economía de las plantaciones, ingenios azucareros y hatos ganaderos.

Alonso Suazo pide esclavos hembras y varones, un centenar de cada sexo para formar, según él, pueblos con ellas y ellos a usanza y costumbres españolas. (Carlos Larrazábal Blanco. La Esclavitud del negro en Santo Domingo, Págs. 12-22).

En el decenio 2013-2022 los investigadores, estudiosos y expertos de la presencia de África en América y el Caribe tienen la ardua tarea de realizar sus más enjundiosos trabajos sobre este tema complejo y diverso donde República Dominicana forma parte importante de ese proceso histórico-cultural.

El trasiego de población africana a la Española fue intenso, unido al dinamismo de la mezcla biológica o resultado de mestizaje entre españoles e indígenas (mestizos y mestizas primero, luego con las esclavas africanas mulatos mulatas) y la mezcla entre estos. Además la reacción antiesclavista, manumisión y más tarde la abolición.

Estos aspectos de la vida colonial constituyen factores fundamentales para la recreación y sincretismo cultural y también para que las disposiciones contenidas en el Código Negro Carolino expresaran para finales del siglo XVI, que la mayoría de la gente de la Española era la mezclada (Javier Malagón. Código Negro Carolino, Pág. 168).

 La división de la isla la Española-Santo Domingo se inicia con las Devastaciones del gobernador Osorio, ordenada por los monarcas, a principio del siglo XVII, los inversionistas colonos habían perdido interés en el territorio y se desplazaban al Virreinato de la Nueva España, México y a Sur América tras las piedras preciosas, se presenta entonces en la Española una situación crítica en la economía del azúcar y hay un mayor énfasis y cambio al hato ganadero que trajo como consecuencia el relajamiento de los rigores de la esclavitud, la proliferación en la mezcla biológica, el asedio de las naciones europeas enemigas de España entre otros.

 De ahí, las autoridades españolas para enfrentar a las naciones enemigas y contrarrestar la actividad corsaria organizan en la Española batallones integrados por pardos y morenos libres (negros y mulatos) para proteger y defender la isla, con lo cual estos ex esclavos adquieren otro estatus social y político a pesar de los prejuicios.

En la segunda mitad del siglo XVII dos tratados: Nimega 1678 y Ryswick 1697, firmados entre Francia y España tienen como resultado la tolerancia en la isla de los franceses en la parte occidental y el reconocimiento formal a estos en el territorio de la Española, con lo cual se crea la colonia francesa de Saint Domingue en la parte occidental hoy República de Haití y continuó la colonia española de Santo Domingo en la parte Oriental hoy República Dominicana.

 En virtud del tratado de tolerancia, los franceses traen población de origen africano de sus factorías situadas en África, fundamentalmente de Dahomey.

La colonia española seguirá abasteciéndose de los negreros de las potencias amigas y realiza cuatro viajes al continente africano en busca de población, en razón de que España no se dedicó a la trata sino que se abastecía a través del mercado y la compra.

La mayoría de la población dominicana oriunda de África es de lengua y cultura bantú, una minoría de cultura yoruba.

Además, en la primera mitad del siglo XIX, durante la unificación con Haití, el gobierno haitiano en coordinación con el gobierno de los Estados Unidos integra población negra libre proveniente del sur de los Estados Unidos de América y los ubica en Samaná, San Cristóbal y Puerto Plata con el propósito de reactivar la economía.

Con el propósito de impulsar y modernizar la industria azucarera, en la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX, se solicita y motiva la inmigración de población de las Antillas Afro inglesas principalmente, estos inmigrantes se integran a la población, no obstante al flujo proveniente de la parte occidental de la isla desde el siglo XVIII.

Así que la República Dominicana es uno de los pueblos afrodescendientes de mayor mezcla de culturas y personas venidas del África, mezcladas y sincretizadas en América, así como ligada a la población y cultura española y nativa.

Los prejuicios y estereotipos provocados y posteriormente establecidos por la colonización española con relación a la población autóctona y a la de origen africano, mezclados o no, van a generar en la conformación de la mentalidad social de los nuevos pueblos una serie de complejos y comportamientos inadecuados en relación a sus identidades sociales y culturales como fruto del desconocimiento de la unicidad de la raza humana, de la multietnicidad y diversidad en América y en el mundo.

 Es importante  que la población dominicana conozca, valore y asuma su historia y cultura, su identidad para lograr la plenitud espiritual que le dará la fortaleza y capacidad para integrarse al desarrollo de su país.

El reconocimiento del aporte africano a la dominicanidad, robustece su identidad social y cultural.

 

 

El Nacional

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