No parece casual que el escándalo que embarra al Poder Judicial con las filtraciones de WikiLeaks sea destapado en vísperas de la convocatoria del Consejo Nacional de la Magistratura para elegir los jueces del Tribunal Constitucional y completar la matrícula de la Suprema Corte de Justicia. Y más de tomarse en cuenta los antecedentes. De ahí que tenga mucho sentido la posibilidad de que la filtración forme parte de algún propósito para justificar el relevo de Jorge Subero Isa como presidente de la máxima instancia judicial. El caso del vicepresidente Rafael Luciano Pichardo, aunque ha sido afectado por las revelaciones, es menos controversial. El límite de edad lo saca de circulación, aunque todavía está pendiente de fallar un recurso de inconstitucionalidad elevado por varias entidades. No han de olvidarse las opiniones que favorecen una remoción completa de todos los jueces de la Suprema, incluyendo a Subero, sin importar la edad. La coincidencia pone a dudar a cualquiera, sobre todo con los intereses políticos que sin duda hay en juego.

