Los últimos movimientos colocan al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) más cerca de la división que de la reconciliación. Ante la suspensión por la Comisión Política, el presidente de la organización, Miguel Vargas, no sólo se ha enrocado en el cargo, sino que ha pasado a la ofensiva al sancionar, con la anuencia de un Comité Ejecutivo Nacional de sus parciales, al ex candidato presidencial, Hipólito Mejía; al secretario general, Orlando Jorge Mera; al presidente en funciones, Andrés Bautista, y a la secretaria de organización, Geanilda Vásquez. Como parte de la confrontación que se arrastraba desde el proceso electoral, Guido Gómez Mazara sometió a la justicia a los diputados Víctor Gómez Casanova, Aquiles Ledezma y José Rosario Vásquez por amenaza e interceptación telefónica. La lucha cainita se veía venir desde que se conocieron los resultados de las elecciones. Y la verdad es que ha resultado muy suspicaz que Vargas defienda gente que había sido suspendida o expulsada por apoyar públicamente a los candidatos oficialistas.

