Los buhoneros desalojados del entorno de la Duarte con París no esperaron mucho para reocupar sus espacios, tan campantes como el primer día. Y por la normalidad con que realizaban su labor las autoridades no han tenido más que darse por vencidas. No importar que el principio de autoridad se haya resquebrajado ni que conductores y peatones tengan que soportar las consecuencias de la indignante anarquía. El Ayuntamiento del Distrito Nacional se desentendió de la recuperación del espacio y la protección del orden público que invocó para desalojar a los buhoneros de una zona emblemática. Quizás haya pensado que aplicar la ley no es rentable por los conflictos sociales que puede generar. Los buhoneros se han presentado como víctimas e incluso se han quejado de que las autoridades edilicias han dejado a medio camino las medidas para organizar las operaciones comerciales en el entorno de las vías. Pero sea como desafío o burla la realidad es que los vendedores han vuelto a sus espacios sin que nadie se meta con ellos.

