Sin alarma
La muerte de otra embarazada a causa de la gripe A, con la que se elevaría a 6 el número de víctimas, es lo suficientemente preocupante como para que las autoridades eviten que cunda el pánico. Quizás la propagación de la epidemia no sea como para declarar la alerta máxima, como ha recomendado el Colegio Médico Dominicano (CMD), pero sí digna de la más amplia ofensiva para reducir la incidencia material y psicológica. Con el virus de influenza, propio de la época, que se ha esparcido por el territorio, la gente no deja de relacionar cualquier síntoma con la mortal gripe AH1N1.
Los brotes no son para que el Ministerio de Salud Pública se enzarce en una confrontación sobre el número de víctimas o la magnitud de las enfermedades respiratorias, aunque la verdad no deba ocultarse, sino para diseñar un programa eficaz para enfrentarlas. Sobre todo después que los brotes epidémicos volvieron a encontrar las autoridades sanitarias, por las razones que fueren, con la guardia en el suelo. No se disponían siquiera de las vacunas suficientes para la jornada que ha tenido que emprenderse.

