Está bien que no se quiera alarmar a la población sobre el impacto de la gripe AH1N1. Ni con ningún caso espinoso. Pero tampoco que se desampare o se mienta en torno a la magnitud de la epidemia, que ha cobrado varias vidas, y la realidad de los hospitales públicos. Por de pronto resulta alarmante que los laboratorios de los hospitales carezcan de los reactivos para realizar las pruebas, como denunció el presidente de la Sociedad Dominicana de Emergenciología, Isidro Rodríguez.
A pesar de la experiencia para detectar los síntomas del personal médico, los reactivos son fundamentales, sobre todo ante el pánico y el estado de emergencia en que se encuentra la población.
Es inaudito, como declaró el especialista, que Salud Pública mande a las emergencias a pacientes con síntomas del virus, a sabiendas de que no se cuentan con las condiciones para satisfacer la demanda. Si es así, las autoridades sanitarias han fallado no sólo en las prevenciones, lo que resulta muy obvio por la vulnerabilidad climática, sino en la respuesta para combatir la epidemia.

