La aclaración a los reformistas de que el pacto electoral con el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no incluía cargos en el Gobierno es una obvia advertencia a todos los aliados. Ramón Rogelio Genao, quien reclamaba la presidencia de la Cámara de Diputados como retribución a los aportes del reformismo, no fue más que el portador del tapaboca. Pero lo cierto es que todos los aliados esperan su cuota de poder o ración del boa por trabajar a favor de la victoria del candidato del PLD, Danilo Medina. En algunos círculos se habla de que el aporte electoral de los aliados, incluyendo al reformismo que obtuvo un sorprendente 6 por ciento, fue bastante costoso por la inversión que supuso. Aunque nunca se conozca en detalle. Después de la aclaración a Genao los demás tendrán que cabildear en silencio o encomendarse a las buenas de Dios. Ya el propio Medina había advertido, con relación a las aspiraciones y los cargos, que había más cabezas que sombreros. Ahora se entiende más incluso la razón por la cual no ha querido soltar prendas.

