Son más que alarmantes las pérdidas mensuales con las que todavía a estas alturas operan el Sistema de Seguridad Social y el régimen familiar de salud. Según el superintendente de Salud y Riesgos Laborales, Fernando Caamaño, el modelo registra un déficit promedio mensual de 245 millones de pesos.
No cita la causa, pero la deja entrever al señalar que uno de los grandes retos del sistema es conseguir que los empleadores públicos y privados reporten el salario real de sus empleados.
El deseo, sin embargo, es que la cobertura del servicio beneficie tanto en cantidad como en calidad al mayor número de personas. No se esperaba que el sistema sería la solución inmediata a los problemas de salud, pero tampoco que a 10 años de su implementación se arrastrasen inconvenientes administrativos.
El déficit citado por Caamaño puede ser síntoma de una enfermedad todavía más grave sobre un sistema que, para colmo, solo beneficia al 80 por ciento de la población. Ante el diagnóstico se hace necesaria una investigación para despejar dudas sobre el real estado de la salud del sistema de seguridad social.
