La supuesta integración de militares dominicanos en la Misión de las Naciones Unidas para la estabilidad y la seguridad de Haití sería, de cualquier punto de vista, un deplorable absurdo. Frente a la inseguridad en que la criminalidad y la delincuencia han sumido a la población los soldados se necesitan más en República Dominicana que en la nación vecina. A raíz del terremoto del 12 de enero Haití rechazó la oferta del presidente Leonel Fernández de integrar militares dominicanos a las fuerzas de la ONU que velan por la estabilidad de la nación, aunque se consintió, quizás por cortesía, que un reducido contingente vigilara un corredor fronterizo. Pero El Día da cuenta en su edición de que 680 militares dominicanos han sido entrenados para formar parte de la misión de la ONU, compuesta por 8,940 agentes, que resguarda el orden y la seguridad de la atribulada nación. Por los conflictos y recelos que han matizado las relaciones entre los dos países no es aconsesable que haya militares dominicanos en las calles haitianas. Y más si se necesitan aquí.

