Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Con fuerza

El vicepresidente Rafael Alburquerque se despojó la moderación que lo ha caracterizado para entrarle a las dos manos a un sector de la sociedad civil. Aunque las críticas que se han formulado a la reforma constitucional han motivado reacciones desproporcionadas en círculos oficialistas. Pero Alburquerque ha ido más lejos al señalar que detrás de las críticas de la “sociedad civil” se esconde el interés de desacreditar, para sustituir luego a la clase política. Es verdad que en muchos aspectos la “sociedad civil” ha llevado la voz cantante, pero hay que reconocer que no ha sido la única que ha cuestionado las decisiones sobre el acceso a las playas ni en torno a las libertades públicas. Hasta legisladores oficialistas se han opuesto a las decisiones. Sin embargo, Alburquerque piensa que en las críticas ha primado la desorientación que atribuye a ese sector de la sociedad civil, a la que además acusó de querer atar al Presidente de la República. Y que se pronunciara sin su habitual moderación denota su estado de ánimo. Como si se tratara de una declaración de guerra.

El Nacional

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