Que la Justicia y los medios no reaccionen no resta importancia a la declaración del presidente Leonel Fernández sobre la falta de conciencia que atribuyó a los jueces para juzgar los delitos de prensa. Su defensa de la libertad de expresión no incluye licencias para atentar contra el honor, la intimidad y la dignidad. Que favorece, en fin, que se sancione la difamación, la injuria y la calumnia. Pero en el caso de la clase política, sobre todo cuando se está en ejercicio del poder, los matices de lo que el Presidente define como delitos de opinión pública son muy relativos. Si él opta por detallarlos su preocupación puede entenderse con más claridad. En cuanto a su inconformidad con los tribunales ha propiciado muchas interrogantes. ¿Cuáles son las sentencias que, según él, se han producido por delitos de opinión gracias a la presión de los medios informativos y no a la conciencia de los magistrados? Puede haber incapacidad en los jueces, pero también falta de valor e independencia para fallar con responsabilidad muchos otros casos.

