Por el método a que la han obligado las circunstancias para cumplir su misión de preservar la seguridad ciudadana y el orden público, la Policía no goza de la mejor fama. Pero está más que demostrado que a pesar de las debilidades, muy propias de una sociedad como la dominicana, se trata de un cuerpo necesario para garantizar la seguridad y la tranquilidad de la ciudadanía. De ahí que la reforma que se discute en modo alguno puede ser para debilitarla, sino para fortalecerla a fin de que pueda desempeñar una función más eficaz a favor de la ciudadanía. Tiene razón el actual jefe del cuerpo, José Armando Polanco Gómez, al censurar que se copien modelos extranjeros, tal vez hasta de Suiza, sin tomar en cuenta la realidad nacional. La Policía no es perfecta, pero tampoco se trata de una pandilla de asesinos y abusadores. Polanco Gómez aportó un detalle importante al señalar que la delincuencia se ha incrementado en los países de la región donde se han mutilado los cuerpos policiales. En tal sentido lo mejor es aterrizar para evitar males mayores.

