El procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, ha reivindicado como un triunfo de las autoridades que los feminicios se hayan reducido en un 42.31% en el primer semestre de este año. Pero mientras el funcionario se vanagloria de las políticas para enfrentar la violencia de género, un estudio daba cuenta de que persisten los problemas que ponen en juego la integridad y la vida de las mujeres.
En la guía Redes locales para una vida sin violencia, coordinada por la especialista Isaura Cotes, se citan, entre otros factores, escasas acciones de promoción y prevención, respuesta débil y desarticulada de las instancias oficiales y problemas financieros en las intervenciones.
Pero la contradicción no es para discutir, sino para que se entienda la necesidad de ver el problema de la violencia de género, que ha llegado a convertirse en epidemia nacional, desde una perspectiva más amplia. Para completar el éxito que reivindica el Procurador, no está demás, en todo caso, que se amplíen los programas de prevención y se tomen en cuenta todos los factores que han contribuido con la reducción de los feminicidios.
