Estimula la enérgica y correcta posición enarbolada por el ministro de Industria y Comercio, José Ramón Fadul, de defender a rajatablas los intereses nacionales en el conflicto con Costa Rica y El Salvador por el cobro de aranceles a tejidos tubulares y sacos de polipropileno. Por las repudiables ataduras jurídicas que imponen convenios internacionales no se puede permitir, bajo ninguna circunstancia, que se atente o penalice a la industria criolla. Fadul anunció que impondrá por 18 meses aranceles a los artículos de polipropileno, sin importar las acciones que tomen los centroamericanos. De hecho, ya Costa Rica, quizás como una forma de amedrentar, ha anunciado que apelará a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para dirimir la disputa sobre los aranceles a artículos procedentes de la región. Las autoridades han aclarado que no se trata de competencia desleal, sino de permitir que los empresarios nacionales recuperen las pérdidas que registran desde 2006. La población se identifica con una decisión que también exhala patriotismo.

