Respiro
Produce un respiro que la Policía haya capturado en el más breve tiempo a los asesinos de una anciana de 98 años de edad el viernes en el sector San Carlos. No deja de inquietar, sin embargo, que los acusados de estrangular a la señora Ana Adela García de Sánchez sean dos jovencitos de 19 y 14 años. Conforme habrían declarado a la Policía, el móvil del crimen fue para despojar a la víctima de 2,000 pesos. La Policía actuó con la presteza que ameritaba un caso que forma parte de una cadena de muchos otros hechos horrendos. Hace tiempo que la sociedad observa con estupor la participación de jovencitos y menores de edad en crímenes como el que ha costado la vida a la señora de García de Sánchez. Pero se trata de un fenómeno que todavía no ha sido enfrentado. Aterra que muchos en edad escolar hayan sido ganados por la vida callejera, la delincuencia y la criminalidad. Los patrones han fallado, pero también hay otros elementos que llevan a jovencitos a protagonizar crímenes tan horrendos como el que, por suerte, la Policía acaba de aclarar.
