Un proceso electoral transparente figura entre las medidas que la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD) ha reclamado al Gobierno para revertir la desconfianza que advierte en la economía. Y un proceso electoral transparente no es otra cosa que despejar los nubarrones que se ciernen sobre la Junta Central Electoral (JCE) y evitar el uso de los recursos públicos para variar la intención del voto. Es muy significativo que, en contraste con el discurso oficial, la AIRD, que preside Ligia Bonetti, haya citado factores internos como muestra de la desconfianza que advierten los inversionistas en la economía. Podrá tratarse de una mera coincidencia que los resultados de una encuesta fueran divulgados en los actuales momentos, pero aún así la gente no dejará de hurgar en el aspecto político. Porque de lo que se trata, en definitiva, es de un alerta sobre las consecuencias que puede tener en la economía que intereses coyunturales se coloquen por encima del sistema institucional. Además de no tomarse las medidas necesarias.

