El ministro de Educación, Melanio Paredes, no admite otra causa que no sea el sabotaje sobre las intoxicaciones con la leche del desayuno escolar. Los 28 casos que se registraron en una escuela de Fantino y otros cuatro en dos escuelas de Santo Domingo ocurridos esta semana constituyen una nota inquietante. Y más cuando no son los únicos de que se ha dado cuenta tras la apertura del año escolar. Por los intereses que intervienen, sobre todo en lo que respecta al suministro de la leche, el desayuno se ha convertido en un servicio conflictivo. Pero el sabotaje en que desde las primeras intoxicaciones ha insistido el ministro de Educación no se ha podido probar. La gran importancia que tiene el desayuno torna necesario que se revista de la máxima seguridad y confianza, eliminando cualquier ingrediente que pueda predisponer a los estudiantes. La investigación para determinar las causas de las intoxicaciones no puede festinarse. La verdad tiene que salir a relucir y tomarse las medidas que aconsejen las circunstancias en beneficio de la salud.

