La suspensión de la docencia no figura en el plan de lucha que se propone la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para reclamar una mayor asignación presupuestaria. La decisión es sensata, pues no tiene que interrumpirse el proceso de enseñanza si no hay ningún tipo de necesidad. Todos los sectores que gravitan en la academia coincidieron en consensuar una jornada de protestas y acciones para que se atiendan sus necesidades. La UASD, que entre muchas otras necesidades carece de aulas para docencia, ha pedido 700 millones de pesos para concluir el actual semestre y la asignación de un 5% del Presupuesto. Es muy significativo que por primera vez en mucho tiempo autoridades, profesores, empleados y estudiantes hayan coincidido en una acción unitaria, institucional, para luchar por sus reivindicaciones. La lucha no será sencilla, sobre todo por los males históricos que arrastra la academia y otros intereses con los que tendrá que lidiar, pero el camino de la persuasión y no el de la confrontación es el más sensato. Y tranquilizador.
