Las perspectivas para el sector industrial son, en función del desmonte arancelario que contempla el DR-Cafta, una incógnita. A partir de 2016, que está a la vuelta de la esquina, productos sensibles tendrán que competir en el mercado interno con artículos fabricados en Estados Unidos. Si el país no se ha preparado, como se teme, muchas empresas están llamadas a cesar sus operaciones.
Hugo Rivera, especialista en comercio exterior y uno de los negociadores del DR-Cafta, lamentó que en el país no se llevara a cabo un plan de acción relacionado con la competitividad del sector privado en función del convenio.
La inacción que advirtió puede causar otras quiebras y ventas de empresas, además de señalar que se ha hecho muy poco para aprovechar la apertura comercial en Estados Unidos y las desgravaciones arancelarias.
El tiempo, por lo visto, ha pasado factura a la negligencia o el exceso de confianza para acometer las transformaciones empresariales. Para enfrentar el desafío el país necesitará desde un buen sistema de financiamiento hasta la validación de sus procesos de producción con Estados Unidos. Si no está preparado.
