Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La criminalidad que tiene en ascuas a la población se ha cobrado otra víctima inocente con la horrorosa muerte de la madre del expelotero profesional Miguel Diloné. La señora Estela Dioloné, que en octubre próximo cumpliría 75 años de edad, fue encontrada estrangulada en su residencia de la calle Del Sol a esquina Anselmo Copello, del sector La Joya, en Santiago.

El cadáver estaba atado de pies y manos, con los ojos vendados y en posición que los investigadores definieron como fetal.  El crimen, que ha alarmado a los santiagueros, representa un reto para el director Regional de la Policía, general Héctor García Cuevas. Pero también otra dramática señal de alarma sobre el auge de la criminalidad y la descomposición que corroe a la sociedad. Además de capturar a los bárbaros que cometieron un crimen tan espantoso, tienen las autoridades que movilizar todos los recursos que sean necesarios para poner fin a la violencia. La señora Diloné vivía sola y tenía por costumbre barrer el patio de su residencia todas las mañanas. Los criminales no pueden salirse con las suyas.

El Nacional

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