Página Dos

PRIMERA FILA       

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Sólo en la cabeza de la comunidad internacional cabe que en medio de la epidemia de cólera y con millares de personas viviendo a la intemperie en Haití, se puedan efectuar unas elecciones más o menos representativas el domingo próximo. Y, para colmo, la violencia se ha incrementado a medida que se acerca el conteo regresivo para los caricaturescos comicios. Es obvio que no existen las más mínimas condiciones sociales, pero la comunidad internacional está decidida a echar del poder al presidente René García Prèval antes de canalizar la asistencia prometida a la nación. No se sabe quiénes acudirán a las urnas en medio de una catástrofe como la epidemia que ha cobrado  1,250 vidas y de la desolación sembrada por el terremoto del 12 de enero que dejó más de 250 mil muertos y arrasó con hospitales, oficinas públicas, planteles escolares, instalaciones comerciales y otras. Sin exagerar, las elecciones se celebrarán en medio de la proliferación de cadáveres e incertidumbre por todos los problemas que agobian al pueblo haitiano.

El Nacional

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