Más importantes que los logros que cita es el optimismo que irradia el vicepresidente de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) sobre la crisis del sector. Aunque no sea censurable, se trata de un optimismo difícil de compartir en toda su dimensión por los sucesivos fracasos de todas las iniciativas que han girado en torno al sector eléctrico. Pero además por un factor importante pasado por alto por Celso Marranzini como el impacto del repunte de los precios del petróleo en los mercados internacionales. Es justo reconocer que bajo la gestión de Marranzini se ha eliminado, a través de saludables medidas administrativas, lo que parecía dispendio de recursos. Pero la población no ha sentido que esas medidas ni la bochornosa contratación de técnicos extranjeros para administrar las Edes ha contribuido a mejorar ni a abaratar el servicio eléctrico. Si Marranzini considera que se transita por el camino correcto no es su palabra la que hablará, sino los resultados. El deseo es que los problemas se resuelvan, al menor costo.

