Como no existían condiciones, las elecciones del domingo en Haití no debieron celebrarse. Pedir ahora que se anulen por las irregularidades que se han denunciado es otro contrasentido. O, como se dice por aquí, muy tarde para ablandar habichuelas. Al ser la favorita de las encuestas, la profesora Mirlande Manigat estaba muy confiada en los resultados de las votaciones. Pero al darse cuenta de la realidad es una de los 12 candidatos que pidieron a través de un documento que los comicios fueran anulados por vicios que ninguno quiso tomar en cuenta. Entre los cadáveres del cólera, las secuelas del terremoto del 12 de enero y de las tormentas tropicales el ambiente para unos comicios no era el más apropiado. Los candidatos apenas podían transmitir mensajes de motivación a la población. Pero aún así se celebraron los comicios y los resultados no hicieron más que consumar las irregularidades que se habían pronosticado. Anular los comicios sería una pérdida de tiempo, pues no hay garantías de que las irregularidades denunciadas puedan ser superadas.

