Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Si la fiscal del Distrito Nacional hubiera estado mejor informada, sus declaraciones sobre el supuesto delito de pederastia que se atribuye al cancelado nuncio Jósef Wesolowski habrían sido más contundentes y específicas.

Es obvio que Yeni Berenice Reynoso ignoraba al abordar el caso del representante de la Santa Sede, huido del país  en forma no determinada, que a partir del 1 de este mes entró en vigencia la reforma del código penal aprobada por el Papa Francisco, que contempla, entre otros fines, que curas y obispos respondan de sus acciones ante la justicia ordinaria.

La norma, que introduce nuevos delitos y contempla una más amplia y mayor definición de los delitos contra menores, se aplica a todos los miembros de la curia, el personal diplomático y a todos los integrantes de organismos internacionales vinculados a la Santa Sede.

Wesolowski, por lo visto, carece de inmunidad y, por lo tanto, puede ser perseguido y juzgado en el país, si es que se desea y lo encuentran, sobre las escandalosas violaciones penales que se le atribuyen.

El Nacional

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