Si se repara en las protestas que se han encadenado desde México hasta Brasil, pasando por Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia, es fácil concluir que el presidente Danilo Medina navega viento en popa.
A pesar de crisis como la eléctrica, el alza en los carburantes y otros artículos, además de la cuantiosa deuda social acumulada, la popularidad de Medina no sólo se ha mantenido en alto, sino que tampoco ha tenido que lidiar con ninguna protesta social de envergadura.
En Colombia, la popularidad del presidente Juan Manuel Santos ha descendido a un 21% a raíz de las alzas de los combustibles; en México, Enrique Peña Nieto enfrenta una tormenta tanto por la reforma magisterial como por la energética. Profesores y fuerzas de izquierda han tomado las calles contra los proyectos del hasta hace poco popular gobernante.
Los presidentes Dilma Rousseff, Rafael Correa, Evo Morales y Ollanta Humala también han tenido que sortear protestas sociales, en tanto Medina prolonga, por las razones que fueren, su luna de miel con la población.
