Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

 

Al margen de las causas, la criminalidad y la delincuencia han opacado el esplendor de Boca Chica como polo turístico. Pero también el desorden que desafía permanentemente la voluntad y capacidad de las autoridades para convertir el entorno en un destino seguro y placentero. Por lo menos despierta ciertas expectativas que el alcalde Daniel Ozuna no es ajeno a los problemas ni evade su responsabilidad. Pero no basta con meas culpas ni con el anuncio de medidas drásticas y severas contra quienes propicien el caos, sino con que actúe. Aunque haya tomado algunos controles que resulten auspiciosos e incluso pueda ser bastante lo que haya hecho en materia de construcción y ornato para impulsar el desarrollo de la comunidad. Por sus problemas el turismo, que desde hace tiempo se ha  convertido en el principal medio de sustento de sus moradores, ha caído en picada. El área más turística y concurrida se ha llenado de buscones, buhoneros y negocios sin condiciones sanitarias que atentan contra la seguridad, la salud y el atractivo turístico.

El Nacional

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