Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La  solapada crisis política de Haití mantiene un curso zigzagueante, pero todos los caminos parecen conducir a un despeñadero institucional, como lo indica  el hecho de que  ya la oposición política, encabezada por el partido Lavalás, ha pedido la renuncia o destitución del presidente Michel Martelly, acusado junto a su familia de prevaricación.

Esta vez, veinte diputados haitianos han enviado una carta al presidente Barack Obama para exigir la destitución de  la embajadora de Estados Unidos en Puerto Príncipe, a quien acusan de  tener cercanía con Martelly.

En el lado este de la isla deberían seguir con mayor detenimiento la situación política en Haití, que no marcha bien y, por el contrario, tiende a agravarse con asuntos tan extraños, como  la denuncia de que el presidente Martelly se ausentó del país por diez días para  tratar, según  su oficina presidencial,  asuntos personales.

Preocupa también que  los líderes de oposición no acudieron a una cita hecha por Martelly para  procurar un acuerdo en torno a la celebración de las elecciones congresuales y municipales programadas para fin de año. Algo raro se cuece en Haití.

El Nacional

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