Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Confusión

 

La confrontación, en el mejor de los casos, entre el embajador Víctor Grimaldi y el Ministerio de Relaciones Exteriores ha provocado confusión en torno a la política diplomática del Gobierno. Grimaldi suscribió como representante ante la Santa Sede la carta al papa Francisco, copia de la cual hizo llegar a medios locales, en la que acusaba a Estados Unidos y a su embajador James Brewster de dirigir una trama contra el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.

La Cancillería trató de zanjar el escándalo con la aclaración de que la nota había sido a título personal, además de que los términos no representaban el criterio del Gobierno dominicano. Pero la cuestión es si puede un embajador tomarse iniciativas tan comprometedoras sin ninguna consecuencia.

El incidente vuelve a poner sobre el tapete el servicio diplomático, que ahora no sólo se caracteriza por su elevado número de botellas, sino por la supuesta autonomía de sus representantes.

En rechazo a la desautorización de la Cancillería Grimaldi reiteró que como embajador defiende la Constitución y los valores de la nación dominicana.

 

El Nacional

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