Es mucho lo que se especula alrededor del juicio que se ventila en Nueva York contra el ex capitán Quirino Ernesto Paulino Castillo, acusado de introducir cargamentos de drogas a Estados Unidos, aunque algunas versiones parecen avaladas por los hechos, como la que se refiere al inminente traslado a territorio estadounidense de familiares del acusado al amparo de un supuesto acuerdo al que habría llegado el prevenido con el fiscal y la juez que llevan su caso. En el terreno especulativo estarían aún las confidencias de que, como parte de ese trato, Paulino Castillo se convertiría en testigo de acusación contra otros dominicanos contra los que Estados Unidos solicitaría extradición. Las versiones llegan tan lejos que hasta se afirma que oficiales generales o conocidos dirigentes políticos y empresariales habrían sido señalados por Quirino como cómplices en los embarques de drogas a Estados Unidos. El procurador general, Radhamés Jiménez, haría bien si al menos explicara los alcances de ese supuesto acuerdo o sencillamente desmiente todo lo que se ha dicho, aunque, cuando el río suena

