Incógnita
El expresidente haitiano Jean Bertrand Aristide no es impoluto ni está exento de que se le procese por corrupción y narcotráfico. Pero el arresto domiciliario que dispuso un juez puede ser una maniobra con el propósito de crear un clima de agitación que demore todavía más la celebración de elecciones congresuales y municipales. Aristide es uno de los políticos más populares de Haití, una nación donde las instituciones son tan frágiles que es utópico hablar de independencia del Poder Judicial.
Es bien sabido que el Gobierno del presidente Michel Martelly ha apelado a todos los pretextos para postergar de nuevo las votaciones convocadas para octubre próximo.
Dentro de ese plan puede encajar perfectamente el proceso por corrupción, narcotráfico y blanqueo de capitales contra un gobernante derrocado por un golpe de Estado en 2004. A su regreso a Haití en 2011 después de un largo exilio en Sudáfrica fue recibido por miles de seguidores que todavía lo aclaman como su líder. Su arresto puede provocar estallidos sociales que minen el terreno para las votaciones.
