Prudencia
Aunque declaró que acata la sentencia del Tribunal Constitucional que aleja a República Dominicana del sistema interamericano de justicia, la Cancillería se ha manejado con mucha prudencia y diplomacia sobre el conflicto que plantea la decisión.
Sin exaltaciones, el ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Navarro, informó que se evalúan los escenarios que podrían presentarse en el plano internacional como consecuencia del histórico fallo.
Para evitar dispersiones se orientará al servicio exterior sobre las acciones que encaminará el Gobierno. Sin el discurso incendiario que ha caracterizado a algunos funcionarios, Navarro ha hecho gala de mucho tacto, como tiene que ser, en el abordaje del conflicto.
Se ha limitado a aclarar que independientemente de las interpretaciones jurídicas, la sentencia del Tribunal Constitucional que anula la adhesión a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), es inapelable y por tanto el Poder Ejecutivo no tiene más opciones que acatarla. En un conflicto de la envergadura que supone la decisión es obvio que la prudencia es lo más aconsejable.

